lunes, 18 de abril de 2016
Las penas con pan son menos...
El novenario de mi abuelito fue acompañado a diario por mis tías. Las penas se hacen menos en compañía y aunque hubo también otras personas que, debido a sus actividades, nos acompañaron ocasionalmente (lo cual se agradece), ellas permanecieron constantes cada día, como las mujeres que acompañaron a Jesús en su Viacrucis, dando de esa forma un apoyo invaluable.
Hace unos años, en el novenario de mi abuelita, nos apoyaron también de esa forma unos vecinos, incluso guiando los rezos diariamente y facilitándonos un espacio (algo de lo cual siempre estaremos agradecidos). En este caso, fue algo más familiar...
Y algo más que nos acompañó cada día, fue un vaso con atole, un tamal o una quesadilla... muy engordantes, pero que nos animaban a rezar...
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)


Y a seguir viviendo. La comida siempre ha estado presente en los usos y tradiciones funerarias humanas pues es una manera de compartir y de acompañar. Me alegro mucho que todo haya salido bien :)
ResponderEliminarGracias. Pues sí, hay alimento para el cuerpo y para el alma.
ResponderEliminar